SEXUALIDAD en el tiempo, concepción.
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La sexualidad en el antepasado mundo de las bacterias fue inventada como manera de intercambiar y transmitir los genes de generación en gene ración, asegurando la supervivencia de las especies, aunque perecieran los individuos. Fue un largo proceso evolutivo en el que se daba también la reproducción, por la división en dos de cada individuo, en forma sucesiva.
El término "sexualidad" tal como lo entendemos hoy, aparece por primera vez en el siglo XIX como una construcción cultural que implica poder y dominio y no solamente lo relacionado con la biología. Freud, con la teoría psicoanalítica, describe nuestra naturaleza bisexual y las diversas maneras en que puede alcanzarse o no, nuestra heterosexualidad. No considera la homosexualidad como una enfermedad, sino que la traslada de la esfera de la moral (como perversión) a la medicina. También se debe a Freud la revelación conflictiva de la conexión entre sexualidad e identidad.
La sexualidad de una persona depende de varios factores interrela- cionados, como la identidad sexual, el sexo genérico, la orientación sexual y la conducta sexual. Si bien la sexualidad surgió como diferenciación progresiva del sexo como exigencia para la reproducción, aparecen actual mente, además, otros elementos biotecnológicos que permiten la superación de la esterilidad, la donación de gametos, la fecundación in vitro, hasta la posible clonación y el permitir hijos no sólo de parejas heterosexuales.
Los cambios que se han venido dando aceleradamente se relacionan con hechos tan notorios como la separación del placer sexual respecto de la reproducción. Como consecuencia, la planificación del número de hijos, de una parte, y de otra la liberación de la mujer, han propiciado el cambio no sólo de las costumbres sexuales sino la forma misma de la institución familiar, independientemente del juicio moral sobre estos cambios.
La expresión "familia artificial" se viene usando desde 1983 (R. Snowden y D. Mitchell) cuando se publicó un estudio acerca de parejas que solicita ban la inseminación artificial con donante. El término expresa, con cierto sentido despectivo desde entonces, la denominación para cualquier familia que se constituya mediante técnicas de reproducción asistida. Existen hoy muchas formas no ortodoxas de familias con motivaciones múltiples, varios tipos de padres solteros o separados y multiparentales.
No es que desaparezca la familia como núcleo de la sociedad, sino que se transforma hacia una cultura diferente de la usual, transición que estamos viviendo y que perdurará aún por años. La familia tradicional no es ajena a estos cambios que la biotecnología, y en especial la genética, han ido introduciendo en el comienzo de la vida humana, a través de formas dife rentes de procreación.
Con la fecundación in vitro (FIV) se inició el cuestionamiento no sólo a cerca de la reproducción humana sino además sobre la constitución de la familia tradicional y el matrimonio hasta ahora predominante en la sociedad occidental A propósito de las técnicas de reproducción asistida y la genética, incluyendo la clonación, se van generando nuevos formatos de familias.
El factor predominante en la constitución familiar ha sido la cuestión económica de productividad para la supervivencia, en sus diferentes mani festaciones. Esto es posible observarlo desde la familia extensa pasando por la familia nuclear, desde el concepto hobbesiano de familia como una diminuta monarquía compuesta por el hombre y sus hijos (no menciona a la mujer), o un hombre y sus siervos, o un hombre y sus hijos y sus siervos juntos, hasta contextos actuales en que hombres y mujeres estudian, hombres y mujeres trabajan, y las posibilidades de unidades familiares se vuelven ilimitadas.
En la actual sociedad globalizada, la creciente movilidad geográfica, los medios de comunicación, las tecnologías de la información, la autonomía de la sexualidad, etc, están cambiando elementos tradicionales de la vida social que habían perdurado por mucho tiempo. La liberación de la sexualidad es un factor sobresaliente en este cambio que tiene íntima relación acerca de las maneras de entender la vida y genera profundas reflexiones bioéticas. ![]()
Tiempo cual sea

pero con responsabilidad
concepciones y más.
La sexualidad, como el oficio o la profesión, como los grupos sociales o religiosos, como el amor, tienen siempre un costado político. En el tejido de ideas y sentimientos que dibuja cada acto nuestro, cada visión del entorno, en cada percepción de nuestro interior, hay un matiz político impregnando la trama misteriosa de nuestro ser y hacer.
A veces no queremos asumirlo, otras veces no le damos importancia. Pero lo político subyace aún en los espacios más personales. No sólo marcando lo objetivo, sino también, y especialmente marcando la subjetividad.
Aquella actitud, tan común y tan promocionada, de dividir, de separar lo político de lo social, de lo afectivo, de la vida, es útil para el mantenimiento del mundo -tal cual está-. Nos venden las ideas que más nos perjudican y llevamos adelante nuestra propia destrucción. Una tendencia apolítica es ya una posición política. A favor o en contra, o en el refugio de la indiferencia, la vida humana es una cuestión que está siendo manejada y determinada por poderes que son políticos.
En el siglo VIII, Li Shen escribía: «En la primavera siembra un grano de arroz y en otoño recoge miles de granos. En todo el imperio ninguna tierra permanece inculta, pero el campesino está muerto de hambre. En pleno mediodía mueve la azada y su sudor, moja la tierra. Sabéis que en una taza de arroz, cada grano es pena y sufrimiento?»...
Cuando nacemos sin tener un pedazo de tierra para vivir, porque la tierra ya ha sido repartida hace muchos siglos, legalizada por apropiación indebida.
Cuando crecemos cercados/as por las limitaciones, sin poder acceder a las cosas mínimas que hacen, una vida humana.
Cuando empezamos a saber que lo que alimenta y sostiene el engranaje del mundo tal cual es en su injusticia, es fruto del sudor ajeno y mal pago.
Sintiendo en carne propia el dolor, la opresión, la miseria que excluye a la mayoría de la población.
Si un joven es reiteradamente detenido por andar en la noche, o echan a una travesti de un boliche, o acosan en la calle a una prostituta, o escupen a una persona por tener VIH, o torturan a un delincuente en jefatura, cada uno/a de nosotros/as debe decidir si éstos y otros muchos hechos-de represión, discriminación y homofobia, son casuales o responden a una política global. Cada uno/a de nosotros/as debe decidir si dar la espalda a una realidad denigrante, nos sirve para algo, más que para fortalecer la deshumanización que nos toca vivir.
Cada vez más el objetivo es cautivar las mentes, entrar en las zonas más íntimas de las personas, como es la sexualidad con su riqueza diversificada. Cuanto más se penetra en la subjetividad, tanto más eficaz se hace el control, mayor es la seguridad ciudadana. La seguridad de que la resignación ante la desigualdad establecida, garantiza el mantenimiento de un orden injusto.
Al mismo tiempo que se busca desprender lo político del resto de nuestra vida, y como consecuencia, se deriva en otra incongruencia: la política ya arrancada de sus raíces auténticas, empieza a flotar. Se convierte en una actividad independiente, deshumanizada, regida por reglas que tienen que ver con el mercado. La política como entidad sola, pasa a ser tina órbita del marke ting, donde lo que se trata es vender la imagen de un candidato. Los discursos «notan» en una abstracción que está por encima de
La coherencia por tanto, ya no ce necesaria, sino una traba en una competencia cuyo fin es el lucro. Es así que los grandes corruptos (nunca llamados delincuentes ) se disputan los cargos en el gobierno con una sonrisa de pasta de clientes milagrosa, sin que nada los detenga.
Pensar en la sexualidad significa abrirse a verla más allá de la vivencia física o psíquica; significa también, adquirir un punto de vista político indispensable para ser más libres. Desde ese ángulo, nuestra visión puede salir de lo personal a lo colectivo, puede ampliamos el horizonte para permitimos percibirlos hilos que se mueven por detrás. La sexualidad ha sido manejada y ‘sigue siendo determinada según los intereses de un mundo, donde el placer tiende a ser elirninado o encasillado.
En 1596,
Muchas mujeres en Europa, fueron quemadas en la hoguera en ese mismo tiempo, por haber cometido el mismo delito: elegir gozar de una sexualidad diferente a, la establecida por una moral heterosexual y machista.
Lo establecido hoy es lo que en 1933 un teórico de Mussolini escribió; que la familia debe ser la célula madre de la sociedad fascista. Esta idea es la que rige en todos los países capitalistas y fue levantada como bandera en
Así David Cooper señala: «La más radical de las radicales es la de desnormalizar la sociedad, en el sentido de atacar no sólo algunas sino todas las estructuras represivas». (D.C., El Lenguaje de
La lucha por una sexualidad libre se une a la lucha por el pan, la vivienda, la salud, la educación. No se trata sólo de una explotación económica, sino de una dominación de las conciencias. Una conciencia que se resigna es tragada por la derrota. Sólo la conciencia política nos hace solidarios en la acción, nos acerca, porque lleva a reconocernos en las mismas condiciones de marginacion, en un aspecto o en otro.
Una sexualidad libre también va unida a la libre expresión de esa sexualidad, en nuestra vida cotidiana. La represión nos enferma, nos destruye. La recuperación de la palabra surge como un despertar de pájaros que descubren el vuelo después de andar pegados al suelo de barro. Libre sexualidad es libre expresión, es un derecho a seguir defendiendo, en el que seguir avanzando.
Desde siempre la homosexualidad ha sido reprimida bajo pretexto de que va contra la naturaleza. Fue catalogada como una enfermedad. Ahora se le busca un origen genético. Todo para qué?.
Las y los homosexuales existimos, formamos parte de la realidad, y no necesitamos el permiso del Papa ni de la ciencia ni de la policía para vivir. No necesitamos justificar nuestra opción ni nuestro placer. Por siglos fuimos relegados/as al silencio, a vivir escondiendo o disimulando. Pero nuestras voces se levantan. Hoy, por ejemplo -28 de junio, 7a. Marcha en el Día Mundial del Orgullo Hornosexual- a micrófono libre, en medio de la calle, cada uno/a puede decir lo que piensa y/o lo que siente.
Mientras crece, nuestra palabra se hace, capaz de traspasar los límites impuestos, se hace capaz de unirse a otras voces. La represión no es sólo contra nosotros/as. Es contra los/as jóvenes a través de las razias, es contra los/as niños/as que tienen que sobrevivir solos/as en las calles, es contra los/as desocupados/as, es contra los/as presos/as a través de la violencia practicada contra ellos/as en las cárceles, es contra el pueblo que sale a manifestar pacificamente su discrepancia, como sucedió hace cinco años en el Hospital Filtro.
La postmodernidad ha mostrado la debilidad de algunas ideologías y ha globalizado el consumismo y la ley de mercado. Pero no ha cambiado las condiciones de miseria de la mayoría Nuestra fuerza está en resistir a esta oleada de merco-progreso, que intenta arrasar el pasado y envolvernos en un envase de plástico aislador. Nuestra fuerza está en mantener vivos aquellos valores que nos humanizan; La rebeldía, la lucha, la solidaridad, la búsqueda de verdad y belleza, la sensualidad es decir, todos los componentes de
